Algo que leí por ahí.
"Los lugares son energía pura,
son como un cajoncito donde guardamos momentos.
Cada cosa que ocupa un lugar por más material que sea tiene más valor que precio, es el alma que le pusimos al cuadro que colgamos, el color de las cortinas que pusimos pensando en los rayos del sol, la planta que creció, el mate que se enfrió porque cerraste los ojos para escuchar el viento.
Crecer, como un árbol que hay que ir cambiando de maceta hasta que finalmente llega a la tierra.
Los lugares a veces son como las estaciones, hay que pasar de uno a otro a medida que nos va cambiando el tiempo.
A veces agradecer y seguir rumbos nuevos.
Los lugares tienen vida, tienen sueños, por momentos tanta paz, tanto amor a la comunión que nace de esa soledad con los rincones.
Pero a veces nos sentamos y nos damos cuenta en un segundo que si bien el sol sigue entrando por la ventana, ya no pertenecemos a ese mundo.
Ya debemos irnos, dejar el lugar y permitir que el lugar nos abandone a nosotros, si no no tiene sentido.
Hay que gente que se va pero se lleva las toneladas de ladrillos a cuestas.
Irnos, a pintar nuevos soles y sembrar nuevos campos.
Irnos, a abrazar rincones y encontrarnos con lugares que nos esperan, quizás desde lejos desde siempre, como diría Silvio Rodríguez en su canción.
Irnos, muchas veces es una manera de quedarnos con nosotros.
Y ese árbol que dejás llenándose de color rojo en otoño, seguramente sea sombra del mate de alguien más que llegará con su historia a atesorar momentos.
Habrás hecho crecer al árbol pero ya no será tuyo. Será de la vida.
Irnos con lo que llena el corazón,
Con la fortuna del amor, en cualquiera de sus formas.
Irnos para aprender a quedarnos, quizás alguna vez en ese lugar que sin saberlo todavía, es nuestra última estación ,esa, donde siempre es primavera.
Irnos, agradecer.
Darnos la bienvenida a nuestro mundo y a quienes también se fueron para encontrarse, y se toparon con nuestro camino, para compartir el viaje.
Irnos para aprender a quedarnos, en lo real."





